Piazza Venezia

Presentando algunos de los más célebres edificios públicos de Roma, es de visita obligada si recorren la ciudad moderna

La Piazza Venezia (Plaza Venecia) se encuentra en el corazón de la capital italiana, más concretamente en la intersección de dos calles principales, la Via del Corso y la Via dei Fori Imperiali. Así, es normal verla animada por el bullicio del tráfico romano; pero los viajeros no deberían desanimarse por ello, ya que hay mucho más por ver en la plaza que las calles que la cruzan. Debido a su céntrica ubicación, la Piazza Venezia es parte del itinerario de muchos visitantes. Después de todo, está a pocos minutos a pie de varios de los lugares de interés más conocidos de Roma, como el Foro Romano, la colina Capitolina y el Panteón.

Patrimonio Cultural de la Plaza

Probablemente, para la mayoría de los italoparlantes, la Piazza Venezia está principalmente asociada con el inolvidable papel de Alberto Sordi como un policía de tráfico excesivamente entusiasta, en la película cómica de 1960 Il vigile. Siendo aún un actor relativamente joven, fue en esta misma plaza donde Sordi rodó muchas de las escenas más divertidas de la película. Sin embargo, para las personas que no estén tan versadas en los clásicos del cine italiano, el elemento por el cual la Piazza Venezia es más conocida es por el “Altare della Patria”, un monumento construido en honor al rey Víctor Manuel II, primer monarca de un estado italiano unificado. Literalmente traducido como “Altar de la Patria”, éste es además conocido como “la tarta de bodas” o “la máquina de escribir” por los romanos que cuestionan sus méritos arquitectónicos. Independientemente de lo que puedan pensar ustedes, de lo que no hay duda es de que el Monumento a Víctor Manuel domina la plaza. Su brillante fachada de mármol blanco y su imponente construcción hacen que difícilmente pase desapercibido. De hecho, las esculturas que lo adornan pueden verse desde kilómetros de distancia desde otros puntos de la ciudad. A los pies del monumento se halla la Tumba del soldado desconocido, custodiada por dos soldados. La mayoría de los que acuden a este lugar suben las escaleras del Altar de la Patria para contemplar las otras maravillas que ofrece Piazza Venezia. Esto realmente permite tener unas vistas espectaculares sobre la capital italiana.

Descubriendo el entorno

Mirando la plaza desde lo alto del monumento, podemos distinguir, a la izquierda, el célebre Palazzo Venezia. Construido a partir de 1455, este palacio, convertido hoy en museo, dio nombre a la Plaza que lo rodea. Uno de los edificios cívicos renacentistas más antiguos de la ciudad, fue erigido por orden del cardenal Barbo. Este Palacio fue utilizado como residencia papal durante un tiempo hasta que se convirtió en el edificio de la Embajada de la República de Venecia en Roma. Adquirido por el gobierno italiano en el siglo XX, fue utilizado posteriormente como cuartel general por el dictador Benito Mussolini. Éste, de hecho, solía dirigirse a la población romana desde su balcón. Justo enfrente del Palazzo Venezia se levanta otro palacio digno de interés: el Palazzo Generali, el cual fue edificado entre 1906 y 1911, reemplazando a dos palacios anteriores. Imitando el estilo del Palazzo Venezia, fue construido durante una expansión urbana de la plaza. No debe confundirse el Palazzo Generali con el Palazzo Bonaparte, situado también en la plaza. Este último debe su nombre a Letizia Bonaparte, madre de Napoleón Bonaparte, quien residió en él hasta su fallecimiento en 1836.

Un poco más allá de la Piazza Venezia se encuentra la Piazza del Campidoglio (o Plaza del Capitolio), merecidamente reconocida como una de las plazas más bellas de toda Italia. Diseñada en el siglo XVI por nada más y nada menos que el propio Miguel Ángel, es de diseño trapezoidal. Hay un motivo decorativo poco usual de forma oval en el suelo, y ornamentados edificios a cada lado de la plaza. Es posible acceder a ésta subiendo una cómoda escalinata que parte del pie de la colina. Conocida como “la Cordonata”, esta majestuosa escalinata es una rampa con escalones que fue concebida por Miguel Ángel pero que no fue terminada hasta 1582, mucho después de la muerte del artista. Toda visita a la Piazza Venezia debería incluir igualmente una escapada a la Plaza del Campidoglio.