Fontana de Trevi

Magnífica y romántica, es una de las joyas de Roma que deleita a todos sus visitantes en cualquier época del año

Alimentada por las aguas del Aqua Virgo, un acueducto subterráneo que se remonta al siglo I a.C., la Fontana di Trevi es más conocida en español como la Fontana de Trevi. El nombre de “Trevi” se debe a las tres vías (“tre vie” en italiano) que convergen en la pequeña plaza donde se encuentra la fuente. Tal vez más conocida por la escena de la película en blanco y negro La Dolce Vita, en la que Anita Ekberg se baña seductoramente en sus aguas, la Fontana de Trevi es una de las principales atracciones turísticas de Roma.

El pasado de la fuente

En la época del Imperio romano, la fuente que había entonces y el acueducto que la proveía de agua fueron construidos por Marco Vipsanio Agripa, quien estaba casado con una de las hijas del emperador Augusto. El acueducto suministraba de agua potable tanto a la población local como a las termas romanas, y continuaba durante varios kilómetros fuera de la ciudad. La fuente, sin embargo, tal y como puede contemplarse en la actualidad, es una pieza de arquitectura barroca, mucho más moderna. Ornamentada con figuras mitológicas, con caballos y con cascadas en relieve o como esculturas exentas, la fontana parece salir del Palazzo Poli, construido en el siglo XVII, del cual ocupa un lateral completo. La actual fuente fue diseñada por Nicola Salvi en 1732. Muestra una impresionante representación del dios romano Neptuno en su carro tirado por caballos de mar guiados por tritones. En otras interpretaciones de la figura principal, es Océano y no Neptuno quien es representado. De todas las maneras, de lo que no hay duda es del tema marítimo del monumento. Llena de movimiento dinámico, la fuente representa los humores cambiantes del mar.

Construcción de la fuente

Elevándose a más de 26 metros de altura en su punto más alto, la escultura de piedra de la Fontana de Trevi es algo que asalta a todos nuestros sentidos. Muy admirada por los visitantes de la ciudad desde su construcción, vierte cada día unos 80.000 metros cúbicos de agua, ofreciendo un espectáculo fascinante. El diseño general de la fontana se basa en tres elementos estructurales. El primero es una fachada tallada en travertino. Encontramos seguidamente las estatuas, realizadas en mármol de Carrara y, finalmente, un arrecife también de travertino. Muchos trabajadores resultaron heridos a lo largo del período de construcción de la fuente. De hecho, también hubo alguna muerte, como la de un cantero que fue aplastado por un enorme bloque de travertino en 1734; en 1736, un masón se habría caído desde el techo con fatales consecuencias igualmente; más tarde, en 1740, un aprendiz se resbaló en el travertino falleciendo posteriormente.

Antes de llevarse a cabo el proyecto de Salvi, el Papa Urbano VIII había consultado al célebre escultor italiano Gian Lorenzo Bernini sobre cómo podría modernizarse la fuente de entonces, que estaba ahí desde mediados del siglo XV. A pesar de que su plan no se realizó, algunos de los bocetos de Bernini fueron incluidos en el diseño de Salvi. Este último, finalmente, nunca pudo ver su obra maestra terminada, ya que falleció en 1751. Giuseppe Pannini fue nombrado sucesor de Salvi y fue él quien terminó la Fontana, enriqueciendo el diseño de ésta hasta que estuvo terminada.

La fuente en la actualidad

Muchos viajeros que visitan Roma se ven particularmente atraídos por la idea de lanzar una moneda en la Fontana de Trevi. Según la leyenda, si se hace esto significa que se volverá a la Ciudad Eterna. No es de extrañar que, debido a la popularidad de esta práctica, la fuente deba ser limpiada diariamente para retirar todas las monedas que caen en ella. Se estima que cada día se recogen alrededor de 3.000 euros. El dinero obtenido se entrega a una organización caritativa local. Dada su celebridad y el relativamente pequeño tamaño de la plaza, la Fontana de Trevi es un lugar extremadamente concurrido durante el día, especialmente en los meses de verano al ser la temporada que más visitantes recibe la ciudad. Por ello, normalmente es mejor acercarse a la fuente por la noche; además, iluminada, se presenta aún más hermosa.