Panteón

Imponente edificio antiguo increíblemente rico y bien conservado, desborda de maravillas arquitectónicas y espirituales

Verdadera proeza de ingeniería y arquitectura, el Panteón es sin duda uno de los puntos destacados en cualquier visita a las antigüedades romanas. Notable por su construcción, su concepción global y su imponente tamaño, su impresionante cúpula era la más grande del mundo antiguo y no fue superada hasta tiempos relativamente recientes. Originalmente construido en el año 27 a.C. por el hombre de Estado romano Marco Vipsanio Agripa, el Panteón, tal y como lo conocemos hoy en día, es fruto de un encargo del ambicioso Emperador romano Adriano. Probablemente más conocido por el muro que lleva su nombre, y que está situado en la actual frontera entre el norte de Inglaterra y el sur de Escocia, Adriano fue uno de los grandes mecenas arquitectónicos de la antigua Roma, y el Panteón fue su obra suprema. Reconstruido bajo su mandato a principios del siglo II d.C., el Panteón sigue siendo todavía un monumento impresionante. Lejos de ser una mera reliquia del periodo de apogeo del Imperio Romano, actualmente es utilizado como una iglesia, si bien originariamente fue un templo dedicado a doce dioses diferentes. De hecho, la palabra “panteón” viene de una frase griega que significa “honrar a todos los dioses”.

Características externas

A primera vista el Panteón aparece como muchos otros edificios antiguos rectangulares, principalmente debido a su pórtico, o pronaos, a través del cual se accede a su interior. Esta estructura, que se apoya en nada menos que dieciséis sólidas columnas corintias de mármol y granito, es sólo un anticipo de lo que les espera. Estas extraordinarias columnas fueron llevadas desde las canteras de Egipto, donde se obtuvieron, durante más de 100 kilómetros hasta el Nilo; solamente entonces pudieron ser transportadas hacia el mar Mediterráneo y hasta la propia Roma.

Dentro del Panteón

Al entrar en el monumento, a través de sus enormes puertas de bronce de siete metros de altura, es cuando nos damos cuenta de la verdadera naturaleza del edificio. De forma circular, el Panteón posee una cúpula de 43 metros de ancho. Ésta se eleva unos 22 metros sobre su base, la cual está constituida esencialmente por las paredes del edificio. El método de construcción exacto de esta magnífica cúpula, hecha de argamasa, ladrillo y cemento, nunca ha sido realmente revelado. En su centro se encuentra el óculo. Éste, cuyo nombre proviene de la palabra en latín oculus, que significa simplemente “ojo”, es una sección abierta del techo que permite que el Panteón se inunde de luz, la cual a menudo se refleja en el espectacular suelo. En contraste total con el apagado aspecto exterior, el diseño interior de este monumento es rico en decoración, presentando mármoles de colores y molduras de bronce.

Es sorprendente que esta construcción, que estaba adelantada a su época, haya sobrevivido tan bien, especialmente durante la caída del Imperio romano y las invasiones bárbaras posteriores. En parte esto se debe a su conversión en iglesia en el año 609. Actuando como un reloj de sol, el Panteón nos muestra todavía su antiguo papel como templo cada 21 de abril: a mediodía, la luz del sol que entra en la estructura a través del óculo alcanza una rejilla situada sobre la puerta de entrada, pasando por ella y bañando de luz el patio exterior. Cabe señalar que, desde hace siglos, los romanos celebran esta fecha como la de la fundación de su ciudad.

Alrededor del edificio

Tras convertirse en la iglesia de Santa Maria della Rotonda, el Panteón experimentó algunos cambios superficiales, pero su estructura ha permanecido prácticamente idéntica a como era en tiempos de Adriano. Si bien algunos adornos de bronce han desaparecido con el paso del tiempo y se añadió un friso de estuco durante el Renacimiento, los visitantes todavía pueden imaginarse fácilmente en la época de los emperadores romanos tan pronto como entran en el edificio. A pesar de su nombre oficial, casi todos los viajeros y locales se refieren aún hoy en día a esta iglesia sencillamente como “el Panteón”.

Delante de éste hay una plaza en cuyo centro encontramos la hermosa Fontana del Pantheon, la cual fue diseñada en 1575 por Giacomo Della Porta, un famoso arquitecto de su época. Más tarde, en 1711, el Papa Clemente XI mandó realizar ciertos cambios en la fuente. Ninguna visita a esta parte de Roma debería olvidar la maravilla arquitectónica que es el Panteón ni su cercana fuente.